A casi dos días de los devastadores sismos que sacudieron a Venezuela, miles de ciudadanos continúan buscando con sus propias manos a familiares y amigos desaparecidos, mientras crecen las críticas por la presunta falta de equipos de rescate gubernamentales en las zonas más afectadas.
El saldo de la tragedia sigue en aumento. Hasta el viernes, las autoridades reportaban 920 personas fallecidas, 3 mil 360 lesionadas y más de 51 mil desaparecidas tras los terremotos de magnitudes 7.2 y 7.5 que estremecieron al país la noche del miércoles.
En distintos puntos de las ciudades afectadas, vecinos y familiares trabajan sin descanso removiendo escombros con martillos, palas y herramientas eléctricas, convencidos de que aún es posible encontrar sobrevivientes. Sin embargo, denuncian que la ayuda oficial ha sido insuficiente, lo que ha obligado a la población a asumir por sí misma las labores de búsqueda.
Las organizaciones humanitarias recuerdan que las primeras 48 a 72 horas posteriores a un desastre de esta magnitud representan el periodo más importante para rescatar personas con vida, especialmente si aún tienen acceso a agua o alimentos.
Ante el creciente caos, las autoridades venezolanas anunciaron el cierre del acceso a La Guaira, considerada el epicentro de la destrucción, con el objetivo de evitar que el tráfico y la concentración de personas obstaculicen las operaciones de rescate.
Entre las escenas de mayor angustia destaca la de Nazareth Jiménez, quien observaba cómo vecinos intentaban romper enormes losas de concreto para llegar hasta quienes permanecen atrapados. Entre lágrimas, lanzó un llamado urgente a las autoridades nacionales y a la comunidad internacional.
“Pedimos al gobierno y a los países del mundo que nos ayuden. Todavía hay gente viva”, expresó, al solicitar maquinaria pesada que permita retirar las estructuras colapsadas con mayor rapidez.
Mientras continúan las labores de rescate, el gobierno informó que 861 voluntarios internacionales provenientes de México, Estados Unidos, El Salvador, Suiza, Colombia y otras naciones ya colaboran en las zonas siniestradas.
Además, la Organización de las Naciones Unidas anunció el envío de mil especialistas integrados en 25 equipos internacionales de búsqueda y rescate, quienes se sumarán en las próximas horas a la carrera contrarreloj para localizar sobrevivientes bajo los escombros.








