Organizaciones civiles advirtieron sobre un creciente patrón de desplazamiento forzado interno en Chihuahua, donde grupos criminales estarían expulsando comunidades de la Sierra para asumir el control de amplias extensiones de territorio, incluso en lugares que no cuentan con recursos naturales evidentes como madera, agua o minerales.

Durante la presentación en Ciudad de México de un informe sobre desplazamiento forzado en Chihuahua, Saulo Loya, integrante del Centro de Derechos Humanos de la Montaña Tlachinollan, explicó que el territorio se ha convertido en una nueva forma de riqueza para las organizaciones criminales.

De acuerdo con el activista, controlar una zona permite a los grupos delictivos establecer sus propias reglas y operar con prácticamente total impunidad, al decidir quién puede entrar, salir o permanecer en determinados lugares.

Violencia como mecanismo de expulsión

La misión que documentó la situación identificó un patrón de violencia que comenzaría con amenazas y ataques contra líderes comunitarios o personas consideradas capaces de organizar resistencia.

Cuando estas agresiones no consiguen provocar el desplazamiento de las familias, la violencia escala hacia ataques indiscriminados contra la población, señaló Loya.

El activista afirmó que un comportamiento similar ha sido observado en Guerrero, aunque los grupos criminales que operan en ambas entidades tendrían intereses diferentes.

Entre las formas de violencia documentadas se encuentran el uso de armas de alto calibre y drones explosivos, cuya utilización fue comparada por Loya con tácticas empleadas en conflictos armados como el de Rusia y Ucrania.

Miles de personas desplazadas

La problemática también ha afectado a niñas, niños y adolescentes. Nataniel Hernández, integrante de la Red TDT, llamó a las autoridades a atender de manera integral a las personas desplazadas y recordó que los menores no solamente pierden sus hogares, sino también su escuela, amistades y formas de convivencia comunitaria.

La misión realizó en mayo pasado encuentros con aproximadamente 200 personas desplazadas provenientes de comunidades de Chihuahua, Durango y Sinaloa, quienes se trasladaron hacia la capital de Chihuahua y municipios como Hidalgo del Parral y Delicias.

De acuerdo con el informe presentado, durante 2025 al menos 4 mil 492 personas fueron desplazadas en Chihuahua, de las cuales 1 mil 335 provenían únicamente de la comunidad de Guadalupe y Calvo.