Momentos de angustia se vivieron esta mañana en la escuela primaria Manuel Alcalá Martín, ubicada en pleno Centro de Tizimín, luego de que parte del plafón del techo de un salón de cuarto grado se desprendiera y cayera sobre los estudiantes que se encontraban en clase.

El accidente ocurrió en el aula de 4.º B, ubicada en el primer piso, donde los menores fueron sorprendidos por el desprendimiento de la estructura.

El estruendo provocó escenas de miedo dentro del plantel. Algunos alumnos comenzaron a llorar, mientras docentes auxiliaban a los estudiantes afectados y trataban de controlar la situación.

La emergencia movilizó rápidamente a policías municipales, paramédicos de la Cruz Roja y elementos de Protección Civil, quienes ingresaron a la escuela para brindar atención y evaluar las condiciones del inmueble.

De manera preliminar, cuatro estudiantes habrían resultado heridos. Dos de ellos tuvieron que ser trasladados en una ambulancia de la Cruz Roja a un hospital para recibir atención médica.

Entre los menores lesionados se reportó una niña con manchas de sangre en su blusa, mientras que un niño presentaba una herida en la cabeza que requirió ser vendada. Otra estudiante habría sufrido una lesión en el brazo izquierdo.

Ante la emergencia, padres de familia fueron llamados al plantel y acudieron de inmediato para conocer la situación y verificar personalmente el estado de sus hijos.

Elementos de Protección Civil realizaron una inspección inicial en el área afectada para determinar si existen más elementos en riesgo y establecer las medidas necesarias para evitar otro accidente.

El hecho vuelve a poner bajo la lupa las condiciones de mantenimiento y seguridad de las escuelas, particularmente en edificios donde diariamente cientos de menores permanecen durante varias horas.

Hasta el momento, la información continúa siendo preliminar y se espera que las autoridades educativas y de Protección Civil determinen oficialmente el número de alumnos afectados, la gravedad de las lesiones y si el salón representa algún riesgo adicional para la comunidad escolar.

Lo ocurrido deja una pregunta inevitable sobre la mesa: ¿cuántas escuelas más tendrán que esperar a que algo se desprenda sobre los alumnos para que se revise a fondo su infraestructura?