Al cumplirse 19 años de la llegada de Ivonne Ortega Pacheco a la gubernatura de Yucatán, su administración vuelve al centro del debate político debido a las críticas sobre el legado que dejó en materia de deuda pública, infraestructura y finanzas estatales.

Entre los proyectos más cuestionados se encuentran los hospitales de Ticul y Tekax, anunciados en su momento como una solución para ampliar la atención médica en el interior del estado, pero que, según diversos señalamientos, no cumplieron con los objetivos planteados.

También permanece como uno de los temas más recordados el denominado “tren bala”, iniciativa que no llegó a concretarse pese a los recursos destinados para estudios y planeación, convirtiéndose en uno de los proyectos emblemáticos que nunca se materializaron.

Otro de los puntos señalados es la construcción del Gran Museo del Mundo Maya, obra que desde su inicio generó controversia por su costo, el esquema de financiamiento utilizado y los compromisos económicos adquiridos a largo plazo.

A ello se suman las críticas por la remodelación del Centro Histórico de Mérida, donde administraciones posteriores realizaron nuevas inversiones para atender diversos trabajos, así como la situación financiera del ISSTEY, cuyo deterioro ha sido atribuido por distintos actores a decisiones acumuladas durante varios gobiernos, entre ellos el encabezado por Ortega Pacheco.

Las obras inconclusas, los proyectos que no prosperaron y los compromisos financieros adquiridos durante ese periodo continúan siendo motivo de discusión en el ámbito público, especialmente ante el escenario político rumbo a las elecciones de 2027.

Actualmente, Ivonne Ortega Pacheco milita en Movimiento Ciudadano y ha manifestado interés por participar en la vida política del estado, lo que ha reavivado el análisis sobre los resultados de su administración y el impacto que, para sus críticos, aún tiene en las finanzas y el desarrollo de Yucatán