La Organización Mundial de la Salud (OMS) encendió las alarmas ante el acelerado avance del brote de ébola en la República Democrática del Congo (RDC), donde ya se contabilizan más de 900 casos sospechosos y al menos 220 fallecimientos presuntamente relacionados con la enfermedad.
Durante una reunión ministerial organizada por los Centros Africanos para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC de África), el director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, reconoció que la velocidad de propagación del virus está superando la capacidad de respuesta de las autoridades sanitarias.
“Estamos ampliando urgentemente las operaciones, pero por el momento la epidemia nos supera”, admitió el funcionario, al tiempo que anunció una visita oficial a la RDC junto con Chikwe Ihekweazu para reforzar las acciones de contención.
La situación se complica debido a que las provincias de Ituri y Kivu del Norte, principales focos del brote, enfrentan desde hace años conflictos armados entre fuerzas gubernamentales y grupos rebeldes, lo que dificulta las labores médicas y ha provocado el desplazamiento masivo de pobladores.
Otro factor que preocupa a la comunidad internacional es la circulación de la cepa Bundibugyo del virus, para la cual aún no existen vacunas ni tratamientos aprobados. Según la OMS, esta variante presenta una tasa de mortalidad estimada de entre 30 y 50 por ciento.
Ante este escenario, la agencia sanitaria de las Naciones Unidas convocó recientemente a especialistas internacionales para acelerar el desarrollo de vacunas, tratamientos y pruebas diagnósticas que permitan contener la emergencia.
El pasado viernes, la OMS elevó de “alto” a “muy alto” el nivel de riesgo dentro de la República Democrática del Congo. Asimismo, mantiene la categoría de riesgo “alto” para la región africana y “bajo” a escala mundial.
La preocupación también se extiende a los países vecinos. Los CDC de África advirtieron que al menos diez naciones del continente enfrentan un riesgo elevado de registrar contagios debido a su cercanía fronteriza con la RDC y Uganda, donde también se han detectado casos vinculados al actual brote.
Las autoridades sanitarias internacionales continúan reforzando la vigilancia epidemiológica para evitar que la enfermedad se expanda más allá de las zonas afectadas y derive en una crisis de mayores dimensiones.








